La economía de la eurozona da muestras de fortaleza. El año en que los populismos se aprestaban a derribar el vacilante edificio comunitario, tocado por la sacudida del Brexit, ha derivado en una demostración de resistencia de la economía europea. La eurozona creció un 0,6% en el segundo trimestre, una décima más que en los primeros tres meses del año, y según datos publicados este martes por Eurostat avanzó un 2,1% en términos anuales, su mayor ritmo desde el segundo trimestre de 2011, antes del estallido de la crisis de deuda soberana que disparó las primas de riesgo de los países de la periferia.