“España no necesita otra reforma laboral, aunque lo diga Bruselas”

Ante una crisis oceánica, con el desempleo desbocado, serias dudas en los bancos y la deuda disparada, hay al menos dos opciones. España eligió un Gobierno conservador, pidió un rescate que aún hoy se resiste a llamar rescate y aplicó a rajatabla —al menos hasta 2015— el librillo de Bruselas: austeridad y reformas. Portugal optó por otra vía. Prefirió una alianza entre socialdemócratas, comunistas y el Bloco de Esquerda, en el que algunos ven un trasunto de Podemos, y se convirtió en un artefacto político de lo más extraño en esta época de entrecrisis. ¿Puede la socialdemocracia gobernar con la extrema izquierda y aprobar recortes para cumplir con Bruselas sin algaradas en las calles?

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