La persistencia del bajo precio del petróleo y del gas natural está metiendo mucha presión a las empresas del sector de la energía, incluidas las compañías que prestan servicios a las petroleras. El conglomerado General Electric aprovecha la debilidad a su favor para tomar posición y ganar peso en la industria combinándose con Baker Hughes. La operación, que se fraguó durante el fin de semanas, está valorada en más de 30.000 millones de dólares.