Llevamos casi una década hablando de digitalización. Tenemos informes, predicciones, análisis y todo tipo de reflexiones sobre su impacto en la sociedad, en la economía y hasta en las personas. Junto a este nuevo mundo conectado existe otra realidad de carácter global de la que apenas se habla en positivo y que, gestionándose adecuadamente, puede generar tantas oportunidades como la revolución digital. Me refiero al envejecimiento de la población. Hoy, 8 de cada 100 personas en el mundo son mayores de 65 años y las previsiones alertan de que serán cerca de 20 antes de 2050. El envejecimiento, muy focalizado en las áreas más desarrolladas del planeta, es especialmente intenso en Europa, donde uno de cada cinco ciudadanos es ya mayor de 65 años y en algunos países como España el envejecimiento se combina con una bajísima tasa de natalidad.