Es la quinta vez que el gobernador del regulador monetario, Haruhiko Kuroda, tiene que poner nueva fecha a la consecución de este umbral de inflación. La principal razón de ser del ambicioso programa de compra de activos del Banco de Japón puesto en marcha en 2013 y los consecutivos recortes de los tipos de interés era alcanzar este 2% en dos años, gracias al aumento del crédito y del gasto. Pero casi cuatro años más tarde y varias revisiones después, este objetivo sigue estando muy lejos: en septiembre, el IPC retrocedió un 0,5% interanual, empujado por el abaratamiento de las materias primas y en particular del petróleo.