Las autoridades alemanas parece que no han comprendido del todo las exigencias de supervivencia de una unión monetaria en momentos de crisis. Siguen tratando de subordinar un proyecto de varios países a la interpretación excesivamente estricta de su ordenamiento nacional, haciendo abstracción de la realidad conjunta. Vuelve a ocurrir con las decisiones excepcionales adoptadas por el Banco Central Europeo (BCE) en 2012 como respuesta a la grave crisis sufrida por la eurozona. El Tribunal Constitucional alemán remite al Tribunal Europeo de Justicia una denuncia por entender que la adopción de medidas de estímulo cuantitativo por el BCE, el programa de compras de bonos públicos, excede a su mandato. Canaliza así las continuas reclamaciones del sector más conservador de la sociedad alemana, contrario a las actuaciones del BCE para neutralizar la crisis.