La presión que genera la inestabilidad del precio del petróleo provocó que Exxon Mobil, la mayor petrolera cotizada del mundo, haya zanjado su tercer trimestre del año con la que es su octava caída trimestral consecutiva de sus beneficios. La compañía que dirige Rex Tillerson registró ganancias de 2.650 millones de dólares entre julio y septiembre, casi un 40% menos que hace un año. En el mismo periodo recortó un 45% las inversiones de capital. Y la exploración, a 4.190 millones. El objetivo principal ahora, señala el ejecutivo, conseguir que sus operaciones ganen en eficiencia. Pero si los precios continúan a estos niveles, es probable que lleguen más recortes.