El pasado 30 de junio ostentaba el dudoso honor de ser el día de mayor destrucción de empleo de la historia de España, con 257.014 empleos suprimidos. Hasta hoy. Mejor dicho, hasta el 31 de agosto. Ese día se dieron de alta 46.779 personas en la Seguridad Social, mientras que se dieron de baja 313.141. Es decir, la afiliación cayó en una sola jornada en 266.362 personas. El fin de la temporada de verano hizo que se extinguieran miles de contratos que no se reponen con nuevas altas precisamente por ese bajón de la actividad turística, lo que, sumado al parón de actividades como la industria o la educación y a la proliferación de contratos cada vez más cortos (incluso de un día) explican el fenómeno.