La última gran crisis financiera, que comenzó hace ya una década, sigue condicionando la forma de invertir de los españoles. Aún les quedan importantes cicatrices al respecto y son más conservadores de «lo normal». Según la última encuesta de la gestora internacional Legg Mason Global Investment Survey, el 75% de los inversores/ahorradores españoles sigue teniendo memoria (en este caso, mala) de lo que sucedió a partir de 2007-2008 y durante años en los mercados financiero, bursátil e inmobiliario. Este rasgo les condiciona en sus decisiones actuales con mucha más fuerza de lo que lo hace en el caso de otros inversores europeos; la crisis pasada es relevante solo para el 20% de los suecos, el 40% de los alemanes o el 50% de los británicos.