Esta semana se ha dado uno de los mayores golpes al proceso independentista con la marcha de las sedes sociales del segundo y del quinto banco español, CaixaBank y Sabadell. El movimiento deja sin entidades relevantes radicadas en Cataluña, una comunidad que tenía 11 entidades domiciliadas en 2009. La crisis financiera de 2008 se llevó por delante las cajas de Girona, Sabadell, Terrassa, Manlleu, Tarragona, Manresa, Laietana, Penedès y Catalunya. Las sedes operativas de los dos bancos citados, donde se toman las decisiones, se mantendrán de momento en Cataluña, pero la clave es si en el futuro si permanecerán a fin de atender con la misma cercanía a particulares y empresas.