En 2013, en plena búsqueda de gasto público que recortar, los responsables del Ministerio de Fomento creyeron encontrar una proposición a la que los inversores no podrían renunciar. ¿Quién no querría explotar un hotel de lujo a pie de costa, en un paraje hermoso y solitario, vetado al sector inmobiliario y con el edificio ya construido? Con este gancho nació el programa Faros de España, que invita a las empresas a presentar propuestas de uso hotelero en las torres de señalización marítima en desuso que, en caso de ser aceptadas, darían paso a una concesión administrativa con una duración de varias décadas.