La quiebra del Popular será un caso de estudio en el futuro. Algunos financieros creen que puede ser un ejemplo de cómo no abordar un banco que se muere por falta de liquidez con las herramientas preparadas para entidades insolventes por escasez de capital. Precisamente, desde un punto de vista técnico, el Popular no era insolvente al iniciar su crisis, aunque acabó siéndolo porque se declaró incapaz de abrir sus oficinas y hacer frente a los pagos del 7 de junio de 2017.