El presidente francés, Emmanuel Macron, que representa ahora el mejor espíritu europeísta, dijo hace unos meses: Europa debe traer “más democracia, controversia, debate, construcción a través del espíritu crítico y el diálogo”. Tomémosle la palabra: la prueba del algodón para pasar de la teoría a los hechos está en la renovación del Banco Central Europeo (BCE). En los próximos tiempos, el BCE ha de renovar toda su cúpula directiva: a corto plazo, sustituir al vicepresidente Vítor Constancio, y luego a cuatro de los seis miembros del comité ejecutivo, incluido su presidente, Mario Draghi. ¿Se va a hacer a través de la controversia, el debate público, el espíritu crítico y el diálogo de Macron?, ¿se va a interrogar a los candidatos, conocer sus posiciones y propuestas y debatirlas después para escoger o, una vez más, será un juego de sillas y equilibrios secretos como en el pasado?

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