Josep Rosanas mira con cierta desconfianza y, al final, responde cauto: “Temo que eso vaya a ser un problema”. Desde hace 20 años, Rosanas es gerente del matadero Fribin de Binéfar (Huesca), a 40 kilómetros de Lleida. Vaticina qué puede pasar el año que viene cuando el grupo cárnico italiano Pini abra en la misma ciudad otro matadero y contrate a las 600 personas que ha anunciado. Este es el mismo número de empleados que ahora trabaja, directa o indirectamente, en la empresa que él dirige, la primera por facturación de la provincia, 262 millones en 2017.