La cúpula del BCE, la institución europea clave durante la crisis, se retira. El presidente Mario Draghi y prácticamente todos sus consejeros darán un paso a un lado en los próximos 18 meses. Esa renovación empieza hoy: el Eurogrupo (formado por los ministros del euro) elegirá al sustituto del número dos en Fráncfort, el portugués Vítor Constâncio. Guindos es favorito. Pero el irlandés Lane cuenta con el respaldo del Eurobanco y la Eurocámara, e Italia puede dar una sorpresa a España con una maniobra de última hora. Ese nombramiento puede devolver a España a la primera línea de la UE, pero tiene también potencial para provocar un descalabro diplomático. Se trata de un movimiento importante, que puede tener consecuencias a la larga: “Los próximos altos cargos del BCE lo tienen relativamente fácil en los próximos tiempos, pero más adelante serán quienes lidien con la próxima gran crisis, y la eurozona sigue sin estar preparada para ello. Los líderes europeos deberían elegir a los mejores”, subraya Paul de Grauwe, de la London School of Economics.