La economía española cerró 2017 con un crecimiento del 3,1%, después de sufrir una leve desaceleración en el cuarto trimestre, cuando aumentó un 0,7%, una décima menos que en el trimestre anterior, pero una más que el conjunto de la UE. La demanda nacional fue lo que tiró del producto interior bruto (PIB) en el cuarto trimestre, mientras que la demanda exterior aflojó el ritmo, según los datos de contabilidad nacional publicados este jueves por el INE y que confirman los datos adelantados a finales de enero. El PIB se situó en 1,163 billones de euros, su máximo histórico, tras encadenar su cuarto año de crecimiento.