Un crupier reparte cartas en Las Vegas. Otro en Montecarlo. Y varios más en Venecia, Estoril, Mónaco o en Manila. ¿Qué tienen en común? Las cartas con las que juegan sus clientes, sean turistas o presidentes, tahúres o jugadores profesionales y por descontado reyes y reinas —como la de Inglaterra en el exclusivo Les Ambassadeurs Club— las fabrica en Vitoria la empresa Naipes Fournier. Ahora está en venta. A punto de cumplir los 150 años suministrando un material que comparte secretos de seguridad con la Casa de la Moneda para evitar falsificaciones, escucha ofertas tras la decisión estratégica de su propietaria, la estadounidense Newell Brands, de centrar su negocio en otro tipo de mercados.