El FMI reclama activar un presupuesto anticrisis en la UE de 40.000 millones

Berlín, Fráncfort y Bruselas decretaron recortes y reformas para salir de la crisis con la promesa de completar la eurozona más adelante: el palo quedó claro, pero la zanahoria no aparece. La última excusa del Norte de Europa es que no habrá medidas para compartir riesgos hasta que haya medidas claras de reducción de riesgos: los activos dudosos en la zona euro se han rebajado en más de 100.000 millones en el último año, y aun así la zanahoria sigue desaparecida. Alemania parece dispuesta a dar algún paso en la buena dirección; el resto de socios del Norte, capitaneados por Holanda, se niega en redondo. El FMI se ha metido este lunes en ese espinoso debate con una propuesta que va en la línea que piden Bruselas y París, pero también Madrid y Roma. «Con un coste relativamente modesto, una capacidad fiscal anticrisis podría reducir un 50% del impacto negativo de una crisis en uno de los Estados miembros», ha dicho Lagarde en un discurso en campo contrario: en Berlín.

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