Isabel, de 23 años, compra a menudo ropa por internet “porque es cómodo”. Aunque le gusta ir de tiendas, la falta de tiempo y la idea de que las tiendas virtuales son más baratas le impulsan a llenar el armario desde la pantalla. Además, afirma que cuando va de tiendas, todo le tienta y gasta más, mientras que va más al producto concreto cuando compra online. Estima que usa este canal para el 10-15% de sus compras de moda, a las que dedica unos 50 euros al mes. A la hora de decantarse por una tienda online u otra, para ella lo principal es la fiabilidad, que conozca el sitio o que alguien se lo haya recomendado. Nunca ha devuelto nada, pero no porque la satisfacción haya sido siempre completa, sino por la “pereza” de acercarse al punto designado para la devolución.