Durante los tres años al frente de la institución, John Cryan intentó cambiar el rumbo del mayor banco de Alemania, pero solo cosechó perdidas millonarias. En 2015, el banco registró pérdidas de 6.772 millones, al año siguiente 1.356 millones y en 2017, 497 millones. Y peor aún: en los últimos tres años las acciones cayeron un 60%. Pero a pesar del balance negativo, el ahora ex consejero delegado del banco había autorizado el pago de bonus a sus empleados por un valor de 2.300 millones de euros, una medida que fue duramente criticada por la prensa, a tenor de los malos resultados del banco.