Atrapados en unas prácticas infinitas

Diego Sánchez Krag ya había realizado unas prácticas curriculares en otra empresa. Pero cuando el año pasado surgió la posibilidad de entrar en el programa de becarios de Accenture, este por entonces estudiante de último curso de Psicología no se lo pensó demasiado. El colchón familiar, sus ganas de aprender y el prestigio de la compañía le animaron a repetir experiencia. Intuía, además, que podría ser la última. “Quería hacerlo lo mejor posible porque sabía —o eso me habían contado— que la posibilidad de incorporación era real”. Tras unos comienzos titubeantes, poco a poco fue ganando confianza y esa opción se fue materializando en el horizonte. “Cada vez me sentía más útil y a gusto con mi puesto. Las responsabilidades y la variedad de tareas que me daban eran cada vez mayores, y eso me hizo sentir que tenía opciones de continuar”. Cinco meses después, ya con la carrera terminada y a sus 23 años, se incorporó como empleado de plantilla al departamento de Recursos Humanos.

Seguir leyendo.