La recomendación de la Comisión Europea de que los países de la Unión acometan un estímulo fiscal de 50.000 millones de euros es una más en la repetición de propuestas sin expectativa razonable de ejecutarse. La cantidad parece ridícula si se la compara con el billón de dólares de inversión que ha propuesto Donald Trump para estimular la economía de los EE UU, pero no son cantidades tan alejadas ya que el plan del presidente electo es, en realidad, de 150.000 millones de dólares. El resto, hasta el billón, lo tendría que poner la iniciativa privada (como ocurre con el europeo Plan Juncker, que también es público-privado).