A los primeros business angels de la España de hace 15 años no les hizo falta formación financiera para invertir en el proceloso mundillo del emprendimiento tecnológico. Eran exemprendedores que habían vendido su compañía y manejaban bien las claves del nuevo sector. Luego, la aparición de start-ups que acabaron valiendo centenares de millones de euros —como BuyVip, Social Point, Cabify, Rakuten…— disparó el interés y la irrupción de una nueva generación de business angels, exalumnos de escuelas de negocios, ejecutivos e inversores convencionales.