La alta velocidad española tiene una fecha mágica, 2023, en la que se habrán construido más de 1.500 kilómetros de vía y habrán quedado conectados tres cuartos de la población, según estima Juan Bravo, presidente de Adif, que da dos años más de propina, hasta 2025, para que terminen las obras rezagadas (la culminación del tramo Madrid-Extremadura, por ejemplo), “la mayoría de capitales de provincia estén conectadas” y la nueva red haya conformado “un mapa homogéneo” capaz de vertebrar el territorio y aumentar la competitividad. La empresa pública tiene 2.713 millones para invertir en alta velocidad en 2018, y todos los corredores reactivados, como destacaba hace unos días el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, en uno de los desayunos informativos de Europa Press.