En el año 1930, un millar de economistas estadounidenses escribió una carta al presidente republicano Herbert Hoover pidiéndole —sin éxito— que vetase una ley (la Ley Hawley- Smoot, por el nombre de los dos senadores que la promovieron) que imponía fuertes aranceles a más de 20.000 productos industriales y agrícolas, y que abría una guerra comercial que abundaría en los efectos de lo que luego se conocería como Gran Depresión. En efecto, inmediatamente se iniciaron las represalias comerciales del resto de los países dentro del tradicional principio de acción-reacción.