“Se esperaba que Europa fuera más fuerte y más integrada con el euro. Hasta ahora eso no sucede”. Con ese demoledor diagnóstico arranca una ambiciosa propuesta sobre la reforma de la eurozona que firman 21 expertos españoles. El documento exige completar la unión bancaria a corto plazo. Y reclama medidas radicales a la larga: un presupuesto anticrisis con capacidad para endeudarse y un BCE que se convierta en ventanilla de última instancia para países en circunstancias excepcionales, que rescate a los Estados tal como hace con los bancos.