El conflicto por las ayudas a Airbus arrancó en 2004, cuando Estados Unidos solicitó que se estudiara si había un trato de favor hacia el fabricante en Europa, lo que suponía una desventaja para otros competidores. En concreto, para su principal rival, el fabricante estadounidense de aviones Boeing. La OMC le dio en parte la razón y pidió cambiar ciertos comportamientos, que ahora considera que no se han corregido. «La decisión de hoy pone punto final a la disputa y facilita que el Representante de Comercio de los Estados Unidos solicite compensaciones en forma de aranceles a las importaciones europeas a Estados Unidos», advierte amenazante este martes Boeing en un comunicado tras el informe. Sin embargo, la solicitud de esos aranceles y su alcance deberá ser considerado en otro proceso separado, que puede durar meses.