La costosa boda real británica que se celebra este sábado ha merecido cada céntimo. El matrimonio del príncipe Enrique de Inglaterra con Meghan Markle les habrá costado a los contribuyentes hasta 30 millones de libras (34,3 millones de euros). Pero si la unión transatlántica atrajo aunque sea a un pequeño número de turistas estadounidenses adicionales a Reino Unido, el gasto se recuperará con facilidad.