El discurso de Rafael Hernando, portavoz del PP en el Congreso, cuando ya era seguro que Rajoy había perdido la moción de censura, preanunciaba el tipo de oposición que ese partido va a hacer al nuevo Gobierno de Pedro Sánchez desde el primer minuto. Ello se ha corroborado por declaraciones y tuits posteriores de otros representantes de la derecha. Es lo que los politólogos denominan estrategia de la crispación. No será la primera vez que el PP la practica; lo ha hecho cada vez que ha pasado a la oposición o ha permanecido en ella a pesar de que los sondeos le eran favorables para recuperar el poder. El periodo entre los años 1993 y 1996 (cuando Felipe González volvió a ganar, contra pronóstico) es el ejemplo por antonomasia. La estrategia de la crispación genera incertidumbre política y económica.

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