El importante peso de los activos improductivos acumulados durante la crisis ha sido uno de los principales lastres para la recuperación de la rentabilidad en el sistema bancario. De hecho, en la intensa reducción que ha registrado el margen de intermediación entre 2009 y 2017 (se ha reducido a la mitad) ha tenido más impacto el efecto asociado a la reducción de activos rentables que el asociado a los bajos tipos de interés, a los que a menudo se acusa de ser el principal factor depresivo del margen. En dicho contexto, la reducción de activos improductivos, y la eliminación de dudas sobre el saneamiento bancario, se ha erigido en la prioridad de los bancos, así como de los reguladores y supervisores, que en los últimos años han intensificado sus exigencias de saneamientos, como condición para restaurar rentabilidad, y sobre todo disipar dudas sobre la calidad de los activos.

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