¿Economía sin parlamento?

Decía el gran tenor Luciano Pavarotti que la ópera tiene el poder de despertar las emociones. Pero señalaba que esas sensaciones debían estar previamente en el público, que las personas las deben tener dentro para que el espectáculo las haga surgir. Sin contar con el predicamento social que tuvo el gran divo de Módena, el nuevo Gobierno de España, si no puede hacer su propia representación operística, debería aspirar al menos a introducir las emociones de los cambios que el país necesita en los ciudadanos. Es una pedagogía difícil pero muy necesaria y en los últimos tiempos los partidos políticos no han ayudado mucho a ella.

Seguir leyendo.