“Es un momento excepcional”. “Es un momento histórico”. “La crisis griega acaba aquí, esta noche, en Luxemburgo”. El alud de declaraciones grandilocuentes en la madrugada de ayer sobre el acuerdo para reestructurar la deuda griega, que deja atrás más de ocho años de rescates, contrasta con una gestión de esa crisis insuperablemente mediocre durante la última década. Europa impuso un castigo excesivo a Grecia durante años. El país es el máximo responsable de sus problemas, y a menudo provocó la dureza europea con una estrategia negociadora fallida, pero Grecia deja muy claro que en caso de una crisis de gran calibre Europa tiende al egoísmo, no a la solidaridad: la Gran Crisis ha dejado una eurozona muy desequilibrada a favor de Alemania, que solo ha asumido a cuentagotas sus responsabilidades como líder y que ha usado un tono moralizante de lo más molesto. Hasta el último día: la negociación de última hora se enquistó este jueves ante las posiciones de Berlín y su obsesión por fijar sus condiciones. El acuerdo final deja contento a todo el mundo. Pero también una sensación de que no está todo dicho, de patada hacia adelante, de vuelva usted mañana. Estos son los capítulos fundamentales del pacto.