América Latina corteja al turismo

En 1943, Walt Disney estrenaba ¡Saludos, Amigos!, una película impulsada por el Gobierno de Franklin Delano Roosevelt para mejorar las relaciones entre Estados Unidos y América Latina. Aunque, ya entonces, el retrato que hacía estaba lleno de tópicos y malentendidos, sirvió para atraer por primera vez a espectadores de todo el mundo a los atractivos turísticos de un continente que, hasta entonces, estaba solo reservado a los viajeros empedernidos. Tres cuartos de siglo después, y salvo excepciones, la industria turística latinoamericana reconoce su posición de desventaja en un mercado tan competitivo. Y en una situación económica complicada, con un crecimiento del PIB que no termina de acelerar —la previsión para este año para la región es un parco 1,8%, según el FMI—la región ha puesto sus ojos en el turismo como un instrumento para fortalecerse. «Es una nueva oportunidad para América Latina», considera el ministro brasileño de Turismo, Vinicius Lummertz. «Es un carro más al que nos podemos subir, como fueron en su día la caña de azúcar, el oro, el café, el petróleo o la soja».

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