El desequilibrio en las cuentas públicas es el motivo por el que la agencia de calificación crediticia Standard & Poor’s sigue negando a EE UU el retorno al club de la triple A. Le acaba de mantener la nota un escalón por debajo a la máxima de solvencia. La perspectiva es estable. Pero advierte de que la visión “cortoplacista” de la Administración que preside Donald Trump y la división política plantean un reto.