Los riesgos políticos ganan cuerpo y tienen ya reflejo en las previsiones económicas de Bruselas. En medio del ruido de tambores de guerra comercial, con el populismo asentado en Italia, el Brexit en punto muerto y el petróleo repuntando, la Comisión Europea ha revisado este jueves a la baja sus expectativas de crecimiento para el conjunto de la UE, que pasan del 2,3% al 2,1% para este año, y se mantienen intactas en el 2% para el ejercicio que viene. Bruselas ha retocado a la baja el crecimiento de 19 de los 28 miembros del club comunitario, entre ellos España, que sigue sobresaliendo entre los grandes países pero pierde algo de fuelle: el avance previsto es del 2,8% en 2018 (una décima menos de lo pronosticado en mayo) y del 2,4% para 2019, sin cambios.