La aprobación de los Presupuestos tiene una liturgia muy definida. Tres meses antes de presentar el proyecto de cuentas públicas se deben marcar las bases sobre las que se asentarán las promesas de gasto. Los objetivos de déficit, de deuda y el techo de gasto vienen a ser como las cuadernas de los barcos. Sobre estas se levantan los Presupuestos del año siguiente.