Las empresas españolas que operan en Venezuela han visto volatilizarse en los últimos años miles de millones de euros en ingresos de sus filiales venezolanas como consecuencia de la hiperinflación y de la constante depreciación del bolívar. El reconocimiento oficial por parte del Gobierno de Nicolás Maduro de una nueva devaluación del 96% que acompaña a la creación del bolívar soberano no tendrá por ello un gran efecto sobre las cuentas de empresas como Telefónica, Mapfre, BBVA o Repsol, con una importante presencia en el país.