Bnext, N26, Revolut, 2Getherglobal… Los nombres de los neobancos y los challenger banks –plataformas on line que ofrecen productos financieros en directa competencia con las entidades tradicionales– empiezan a sonar también en España. Hijos de la digitalización del sector financiero, estos bancos prometen hacer lo que ofrecen las oficinas de toda la vida, pero de forma más rápida, transparente, sin intermediación y sin salir del móvil. Si los challenger banks lo hacen autónomamente, a través de una licencia muy parecida a la de las entidades clásicas, los neobancos se apoyan en estas últimas para proveer una parte de sus servicios y no necesitan de la ficha tradicional.