Susana Meseguer sabe que en Vilafamés, el pueblo de Castellón donde reside, hay 13 hornacinas, cada una con su historia, y que en tiempos sirvieron como precaria iluminación urbana. También sabe que el castillo que domina la población, asentado sobre una peña rocosa, guarda una torre carlista muy bien conservada. Sabe muchas cosas de Vilafamés y transmite pasión cuando las explica, pero no es guía turística. Ni lo quiere ser. Pero cuando en mayo se quedó en paro se inscribió en la plataforma GuruWalk, que reúne a viajeros con guías turísticos de todo el mundo que ofrecen sus servicios a cambio de propinas, para dar a conocer los secretos de su pueblo. La Generalitat valenciana tuvo conocimiento de ello y el pasado 19 de julio, le envió una carta en la que recuerda que para ejercer de guía en la comunidad es necesaria una habilitación y que ella no la tiene. Por ello, le conminaba a abandonar la actividad bajo la amenaza de una multa de entre 100.000 y 600.000 euros.