El gigante del aluminio estadounidense Alcoa, con varias plantas en Galicia y Asturias, tendrá que responder ante la Agencia Tributaria española, que reclamaba a la compañía decenas de millones de euros por, supuestamente, deducirse intereses de forma indebida. La Audiencia Nacional ha admitido parcialmente el recurso que presentó Alcoa y ha ordenado a Hacienda que emita una nueva liquidación que la propia compañía calcula en unos 51 millones de euros. Le corresponde pagar la mitad, ya que de la otra mitad se debe hacer cargo otra empresa, Arconic, segregada de Alcoa, y de la que depende ahora la filial en la que en su momento se cometieron las irregularidades.