La operación es compleja, como casi todo lo que tiene que ver con Abengoa en los últimos tiempos. El conflicto parte de las pretensiones de un grupo de accionistas, encabezados por Inversión Corporativa, que controlan en el 3% de Abengoa y que incluye a cerca de 300 accionistas, entre ellos, Felipe Benjumea, expresidente. Ellos aseguraron en un comunicado el martes que querían una junta de accionistas extraordinaria para buscar soluciones y evitar que sus acciones se diluyeran con la entrada en vigor de una normativa de Bolsas y Mercados de España. En realidad, lo que quieren es aprobar una división del valor de sus acciones que les permita dar esquinazo a la nueva norma, situando el precio en el mínimo admitido y blindarse así de bajadas.