No es oficial, pero sí oficioso. «El ministro de Economía, Philip Hammond, y yo ya lo hemos discutido, y espero que el anuncio se haga en su debido momento», ha dicho Carney a los diputados británicos. De este modo, es casi seguro que el irlandés-canadiense seguirá al timón de la máxima autoridad monetaria de Reino Unido en los meses posteriores a que se produzca la salida del país de la Unión Europea, anunciada ya para el 29 de marzo. Si se produce un Brexit no negociado y abrupto, vendrán aguas turbulentas para el sector financiero pero también la oportunidad de que Carney pueda dejar su impronta al establecer una nueva regulación que ponga orden al incierto escenario.