La nueva normalidad restituye algo de brillo a las hipotecas variables

La incertidumbre que tanto los bancos como sus usuarios sufren por la crisis del coronavirus y que había puesto alas a las hipotecas fijas se moderó en junio. Al romper una racha de tres meses consecutivos en los que la mayoría de los préstamos hipotecarios que se firmaron para adquirir una vivienda tenían un tipo de interés fijo, en el sexto mes del año las proporciones se revirtieron y el 50,4% de los que pidieron un crédito se decantó por el tipo variable, contra el 49,6% que, por el contrario, suscribió una hipoteca fija, según los datos publicados este viernes por el INE. De esta forma, parece que, en el mes en el que se levantó el estado de alarma, perdieron algo de peso la apuesta de las entidades por las hipotecas fijas y el miedo de los usuarios hacia un hipotético repunte futuro del euríbor —el índice al que mayoritariamente se vinculan los tipos de interés variables de estos préstamos—, dos de los principales factores que evocan los expertos para explicar la propensión hacia el tipo de interés fijo manifestada por los consumidores en los meses álgidos de la pandemia.

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