Una de las incógnitas clave que quedan por despejar aún en la fusión de Bankia y CaixaBank es el ajuste de plantilla que llevará consigo la operación. Los responsables de la futura entidad prefieren despejar esta duda una vez que las juntas de accionistas de ambas instituciones hayan aprobado su fusión, lo que ocurrirá en noviembre, y que el nuevo banco comience a operar como una sola entidad, lo que ocurrirá en el primer trimestre del año, según el calendario que manejan los equipos de ambas firmas.