De nada le habrá valido guardar en el cajón boniatos, verdes o lentejas. El próximo 31 de diciembre acaba el plazo para cambiar a euros las antiguas pesetas, la moneda española que circuló hasta el 28 de febrero de 2002 antes de que la divisa común tomara el relevo, tras un breve período en el que ambas convivieron. Los expertos advierten de que su valor numismático es prácticamente nulo y no aumentará con el tiempo. Su conclusión es clara: excepto si quiere guardarlas como recuerdo, la única opción para recuperar ese dinero es cambiarlas.