Cada vez menos usuarios contratan por separado su línea de móvil y de fijo, la conexión a Internet e incluso la televisión de pago. Se impone el todo en uno , los llamados paquetes convergentes (fijo, móvil, banda ancha fija y datos móviles y, opcionalmente, televisión). Gracias a ellos, las compañías de telecomunicaciones se aseguran no solo unos mayores ingresos mensuales sino la mayor fidelidad de sus clientes, a los que les cuesta mover todos sus servicios a una nueva compañía.