Harry Markowitz, un recién graduado de la Universidad de Chicago, publicó en 1952 un revolucionario artículo en la revista Journal of Finance sobre la composición idónea de las carteras de inversiones. Hasta la fecha, predominaba la visión de que la clave era maximizar la inversión a largo plazo. Markowitz, introdujo el concepto de cartera de inversión óptima, en la que no había que pensar solo en la rentabilidad futura, sino en el riesgo asumido. Durante décadas, se consideró que la combinación perfecta para una inversión estándar era tener un 60% en Bolsa y un 40% en bonos. Así se lograban buenos rendimientos, pero moderando la volatilidad. Sin embargo, ese cóctel clásico de inversión está ahora más pasado de moda que los daiquiris…

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