El exceso de liquidez y el optimismo que recorre el mercado en las últimas semanas ante las expectativas creadas por las vacunas se han convertido en el ingrediente perfecto para que los inversores dejen a un lado las posiciones más defensivas y aprovechen la recta final del año para elevar riesgo en sus carteras. Las empresas, conscientes de este cambio de criterio, quieren participar de la mejora de las perspectivas y aprovechan las últimas semanas del ejercicio para dar el salto a la Bolsa.