La crisis desatada por el coronavirus dio al traste con las previsiones de los organismos económicos. El Tesoro no quedó al margen de esta corriente y después de tres revisiones de su estrategia, ayer dio por concluido el ejercicio con la celebración de la última emisión de 2020, un año en el que las necesidades de financiación para hacer frente al aumento déficit –el Ejecutivo prevé que cierre en el 11,3%– y sufragar las medidas puestas en marcha para combatir los efectos económicos no han impedido al Tesoro seguir recortando los intereses que paga por la deuda.