Ya lo anunciaba Inmortal Joe en la saga Mad Max: “No se conviertan en adictos al agua, se apoderará de ustedes y van a resentir su ausencia”. Lo vociferaba desde su torre inquebrantable mientras repartía mezquinamente algunos litros a una población sedienta. Pero lo que el monarca no revelaba era cómo había monopolizado el derecho a su uso en medio de un mundo posapocalíptico marcado por la escasez de agua y gasolina.